Hay un maestro que ha inspirado mulñtitudes de maestros a través de la historia. El ha sido, es y será el único mentor y guía verdadero que nos lleva de la mano a todos los que hemos abrazado el sagrado apostolado de educar y formar a otros, entre los que se encuentran niños de blancas mentes y jóvenes en formación.
Es un maestro al que todos admiramos. Aquel que utilizó los más variados métodos, desde hacer para que los demás aprendieran viendo, de caminar en rectitud para que otros se formaran bajo su sagrado ejemplo, de enseñar lecciones que a sus discípulos les parecían difíciles para que las repitieran utilizando el práctico método de la fe; de usar el método de las parábolas para que sus discípulos interpretaran lo que les quería decir. Maestro sincero que decía de quién provenía su doctrina.
Maestro humilde, que siendo Hijo de Dios respetaba los Doctores de la Ley, no ofendía a quienes lo escuchaban, por el contrario, siempre aliviaba con el bálsamo de sus suaves y sabias Palabras los pesares de aquéllos que necesitaban consuelo. Maestro que supo hacer la operación matemática más grande que maestro alguno ha podido hacer, la de multiplicar el pan para dar de comer a las multitudes. Maestro que sanó a los enfermos entre los que se emcontraban familiares de sus discípulos. Maestro que resucitó a los muertos, tanto a los que habían partido para la eternidad como a los que viviendo todavía, estaban muertos en delitos y pecados; Maestro al que sus discípulos creían todas sus Palabras porque El mismo era, es y será la verdad por los siglos de los siglos.
El es el único maestro que liberta. Un maestro tan especial, tan bueno, que es el mismo Dios en medio de nosotros. Es el maestro siervo, del cual profetizó el profeta Isaías: no gritará, ni alzará su voz, ni la hará oir en las calles. Maestro que supo callar, que no respondió jamás con aspereza, sino que perdonaba a los que le ofendían y amaba a los que le odiaban.Maestro bueno, maestro santo, El es el Maestro de maestros.
Ese es Jesús de Nazaret. El es el Hijo de Dios. El es el Maestro, modelo de virtud.